Toloza: "La UTN es la única distinta de las otras 62 universidades públicas"

Mano a Mano 22 de abril de 2019
En diálogo con Gabriel Pecile en "Mano a mano", el decano de la sede San Francisco de la Universidad Tecnológica Nacional analizó la actualidad del sistema universitario.

Un informe difundido semanas atrás por el Centro de Estudios de la Educación Argentina (CEA) de la Universidad de Belgrano indicó que cerca de la mitad de los estudiantes universitarios del país no aprueba más de una materia por año y que 7 de cada 10 estudiantes que inician una carrera universitaria no se gradúan. Con ese panorama, en otra entrega de "Mano a Mano", Gabriel Pecile dialogó en El Periódico TV con Alberto Toloza, decano de la Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional San Francisco, quien se refirió a la situación en nuestra ciudad.

"La realidad de nuestra facultad difiere de las estadísticas nacionales”, aclaró Toloza.

Desde el Centro de Estudios de la Educación Argentina indican una baja tasa de graduación en las universidades del país ¿A qué cree que se debe y cuál es la mirada sobre eso?
El sistema universitario argentino es extremadamente poco comparable con centros universitarios internacionales. En cualquier país del mundo tienen sistemas mixtos y prácticamente Argentina es un modelo en donde hay primacía de la universidad pública. Hoy el sistema universitario argentino tiene 63 universidades públicas y 62 privadas. Está parejo en el esquema de la educación superior, solo que la universidad pública se ha manejado siempre con el ingreso irrestricto y sin arancel, es decir, sin costo. Esto hace que muchas personas empiecen una carrera universitaria y luego vayan mutando, cambiando o hasta inclusive vuelvan a retomar los estudios universitarios luego de transcurrido un tiempo en su vida laboral. Entonces eso cuesta pasarlo a números.

¿Influye el contexto económico?
Esta mirada se intensifica cuando estamos hablando de carreras técnicas, donde el alumno además de tener una carga horaria académica en aprehensión de conocimientos teóricos también tiene que hacer prácticas. Y en algunos casos esa práctica se transforma en mismísimo trabajo. Entonces a lo largo de los distintos tiempos económicos siempre los técnicos han tenido jornadas laborales compartidas con sus estudios, ya sea sobre el inicio de la carrera o sobre el fin. Costaría encontrar momentos de la historia del país donde alumnos de los últimos años solamente se dediquen a estudiar.

No es tan fácil encuadrar a la UTN dentro de un promedio, menos aún a la facultad regional San Francisco ¿Cómo es la realidad acá?
La UTN es la única universidad distinta de las otras 62 universidades públicas. Primero, porque nuestra especialidad está acotada a las ciencias duras o a la tecnología. Todas las otras universidades públicas nacionales cubren un amplio espectro de especialidades. Y las ciencias duras o las ingenierías no son las carreras más elegidas, el número de aspirantes es menor. Es cierto que tenemos desgranamiento en los primeros años y eso tiene que ver con algunas diferencias en la concepción de lo que es el estudio a nivel secundario con respecto al nivel universitario. Pero ese número se ha mantenido a lo largo de los últimos años, por lo menos para nuestra facultad. Y además facultades como la nuestra difieren de las estadísticas nacionales.

¿De qué manera prepara la escuela secundaria para abordar la realidad universitaria?
Es una discusión de larga data. En toda conversación con el equipo de gestión interno solemos poner la mirada puertas adentro. No es que quiero eludir referirme al sistema medio. Me quisiera quedar con una declaración de un decano de unas de las facultades que tiene similitud con la nuestra. Él solemnemente solía decir ‘como universidad denme un alumno que sepa leer y escribir y yo se los devuelvo ingeniero’. Y esto implica que la universidad tiene una responsabilidad. Para el seminario nivelatorio de 2020 estamos planteando con los colegios de nivel medio que sean de terminalidad técnica, establecer un diferencial y atender tal vez con una herramienta que sea distintiva a estos jóvenes que ciertamente vienen con una preparación distinta. En eso está trabajando el equipo académico.

Hay un aporte de UTN, que uno ve incluso en aquellas personas que sin llegar a un título actúan en empresas de manera destacada también…
Yo suelo poner algunos ejemplos: días atrás se hizo la entrega del mayor título que tiene la universidad pública, que es el doctor honoris causa, a una persona que ha trascendido los límites de nuestro país: Oreste Berta. Para la estadística universitaria, para los parámetros con los cuales se hacen mediciones de calidad educativa, Oreste Berta sería un fracaso. Hasta el Senado de la Nación ha distinguido a Berta. Él en su discurso reconoció que de chico quería ser ingeniero. Después, algunas situaciones de su vida hicieron que luego de tres años en la universidad, la abandonara. Pero siguió abocado y con la vocación inclusive trabajó en importantes empresas nacionales e internacionales y casi siempre con el rol de ingeniero. Evidentemente hay mucho de mérito propio, pero sí la universidad hizo su aporte. Sin embargo, para la estadística, hoy él sería un fracaso de la universidad.

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