Tras 58 años de trabajo, Raúl y Eva se despiden de las impresiones

El Periódico 29 de abril de 2019
Los propietarios de la firma GráfiKa Impresiones cerrarán sus puertas este 30 de abril después de una larga trayectoria de trabajo. Los motivos: la edad, el cansancio, el avance tecnológico y la crisis en la industria gráfica.

Raúl Acquavita (73) y su esposa Eva tomaron hace unos meses la difícil decisión de dejar el trabajo de sus vidas y darle cierre a GráfiKa Impresiones, la tradicional imprenta ubicada en el centro de la ciudad, precisamente en Mitre 143.

En una entrevista con El Periódico, ambos comentarios que los motivos son varios: el cansancio tras largos años de trabajo, la edad y la crisis que afronta desde hace algunos años la industria gráfica a nivel país. Una decisión que emociona a ambos, pero reconocen que “todo tiene un final”.

Raúl comenzó su trabajo vinculado a la imprenta cuando apenas tenía 14 años y la firma se llamaba Vidal y Compañía, desde entonces se levanta a las 6 para comenzar sus días. Luego de realizar el servicio militar, a los 20 años los propietarios de la firma lo convencieron para que sea socio y desde entonces ha estado manipulando máquinas, tintas y papeles.

“Hace 58 años que estoy en el rubro-recuerda Raúl-, a los 14 empecé a trabajar como cadete y después en la imprenta. Uno lo siente en el alma pero ya tengo una edad en que quiero descansar, las cosas son así y todo se termina, lamentablemente”.

Algo de historia
Vidal y Compañía luego pasó a denominarse Gráfica del Este que estuvo algunos años sobre calle Iturraspe. Luego en marzo de 1998, Raúl adquirió las máquinas de la firma y se mudó a Mitre al 143, ya con el nombre GráfiKa Impresiones.  

Cuenta con unas máquinas que son unas verdaderas reliquias como una impresora tipográfica de 1970 y una guillotina de más de 80 años que todavía conserva su filo intacto.

Época dorada
Para Raúl hace poco comenzó a mermar el trabajo que los empujó a tomar la decisión pero recuerda que en los ’90 llegó a trabajar de 10 a 12 horas por día.

“Para mí hasta hace poco fue una época dorada porque hemos trabajado siempre y mucho. Hubo un tiempo en que llegamos a rechazar trabajos porque estábamos desbordados. Tengo clientes de más de 50 años, yo le llevaba los paquetes de impresiones cuando era cadete y terminaron siendo clientes míos”, dice Raúl.

“Quisiéramos seguir-asegura Eva-, pero ya no queremos tener complicaciones de horarios. Costó y cuesta tomar la decisión, pera la impresión digital y la facturación electrónica fueron avances que complicaron a la industria gráfica”.

En este sentido Raúl asegura que se vive una época de crisis para todas las imprentas. “No se consigue papel y lo digital copó todo, antes se hacían muchos volantes para despensas, carnicerías, tiendas; ya no se hace más, se manejan por internet y listo”, sostiene.

Agradecimiento especial
Gráfica e Impresiones continuará abierto hasta el martes 30 de abril y luego cerrará sus puertas definitivamente. Sus dueños explican que pudieron vender sus máquinas, por lo que las reliquias seguirán funcionando durante muchos años más seguramente.

“No queríamos dejar pasar un agradecimiento especialmente a los clientes que siempre nos acompañaron y confiaron mucho en nosotros durante tantos años, para ellos queremos dejarle un cariño especial”, coincidieron los propietarios.

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