Emilio Ame: "Nuestra prioridad como Cáritas es acompañar a la persona y sacarla de donde está"

Mano a Mano 20 de mayo de 2019
Ante el aumento de la pobreza que muestran las estadísticas, en El Periódico TV dialogamos con Emilio Ame, responsable de Cáritas Diocesana en San Francisco, para conocer cómo es la realidad a nivel local y el trabajo que desarrollan. 

Las estadísticas muestran un aumento muy preocupante de la pobreza en el país y para conocer características propias de la situación en San Francisco y la región, en Mano a Mano Gabriel Pecile dialogó con Emilio Ame, responsable de Cáritas Diocesana en la ciudad. 

Ame explicó cómo es el trabajo que realiza esta institución con niños y con sus familias, tanto en la función de merendero como en muchos otras necesidades que tiene el entorno familiar. Y destacó que las actividades que realizan son para que las familias puedan pasar más tiempo contenidas.

Se han conocido en las últimas semanas los números de un incremento en los índices de pobreza y queríamos conocer qué es lo que ven ustedes concretamente en el terreno

Lo que normalmente se conoce en los números es línea de pobreza. Nosotros estamos siempre hablando de la línea de pobreza, sólo de una pobreza que es la socioeconómica, cuando a la gente no le alcanza la plata que tiene. Esa es una sola variable de lo que es la pobreza, y es por ahí quedarnos corto con la mirada de la pobreza. Cuando nosotros miramos a las personas no estamos mirando solo si llegó con la plata a fin de mes o no; .si miramos a la persona en un todo estamos viendo si la persona tiene educación o no, si tiene salud o no, si viven hacinados, cómo es su comunidad. Entramos a sumar un montón de variables, que en estadística lo llaman la pobreza multidimensional, que también nos deja a personas de un lado del otro. Cuando uno escucha el índice de alrededor del 33 por ciento, dice de cada diez, tres personas están por debajo de la línea de pobreza y en realidad no es eso; en realidad para nosotros desde Cáritas decimos en el momento de esa medición teníamos tres pero tenemos un montón de gente que ese mes llegó arañando. No se cayeron para el lado del precipicio en cuanto a la pobreza sino que quedaron en el borde, pero a lo mejor el mes siguiente hay un montón de gente que cae y otra gente que no, entonces ese tres de cada 10 queda corto y tengo que trabajar en cuatro o a lo mejor en cinco de cada 10.

Además es un índice que mide por variable de ingresos y hay pobrezas varias, que son más estructurales. Y hay historias personales que tienen que ver con carencias estructurales en salud y en educación.

Son necesidades básicas insatisfechas. El no llegar a fin de mes, el ingreso económico, es una necesidad básica. Cuando estamos hablando de dos de tres, ya estamos hablando de pobreza estructurales, de pobreza múltiples, que son mucho más difíciles de acompañar y de abordar, sobre todo a la persona que salga de esa situación. No solo con asistencia, que en lo inmediato es lo que sirve, pero no es lo que te va a ayudar a que a la persona que vos hoy empezás a acompañar mañana no esté de este lado y que a lo mejor deje de estar dentro de la pobreza económica y pasa a estar a lo mejor en una pobreza habitacional o en una pobreza de educación, que son muchos variables más duras y más difíciles de acompañar y más difíciles de trabajar. Cambiar una variable en salud o en viviendas lleva años, son procesos muy largos que hay que ir marcando y que hay que ir teniendo políticas de Estado de fondo que tiendan netamente a sacar a la persona al lugar y no hacer un asistencialismo.

¿Creés que hay políticas de Estado en que trabajen de manera profunda para cambiar la situación?

Hoy es muy difícil dar una opinión sobre si existe una política de Estado o no, es que te pongan de un lado o del otro no, o sos compañero o correligionario o amarillito, ya es muy difícil tratar de dar un punto de vista de esto sin que te titulen de un lado.

Pero lo hace desde la autoridad del trabajo que tiene.

Nuestro centro de análisis es la persona, nuestra prioridad como Cáritas es que esta persona que hoy está sufriendo la podemos acompañar y sacarla de donde está. En los distintos gobiernos que tuvimos existieron políticas de Estado buenas, malas, acertadas o no acertadas. La asignación universal es una política de Estado acertada, todo lo que es Renabap para darle títulos de propiedad de tierra a aquellas personas que viven en las villas es una política muy acertada, porque la dignidad que tiene hoy esa persona en poder contar con su título de propiedad no es cosa menor. Son políticas estables. Obviamente que después cuando empezás a analizar cada una de las pobrezas, te das cuenta que hay en un sentido unas muy buenas y en otras no tienen, normal en todo en todo gobierno.

Ustedes trabajan desde hace muchos años en no solo dar sino también promocionar a la persona como tal para que pueda generarse su propio sustento.

El espacio que tenemos en barrio Parque no sólo trabajamos como Cáritas sino que ya hay hoy tres instituciones diferentes que trabajan en el mismo espacio que es la Asociación Civil Comedor La Virgencita, y desde este año sumamos la cooperativa de trabajo. En la familia, en los niños, empezamos a detectar la necesidad de generar ingresos; la cooperativa hoy nos da esa posibilidad. Entonces tres instituciones diferentes trabajando en un mismo lugar con un mismo fin, eso para la idiosincrasia que tenemos nosotros como comunidad ya es raro; no hay egos de que uno quiere aparecer más que el otro sino que todos trabajamos por el bien común de la persona que viene.

Y ahí trabajar para dar ese salto de la asistencia.

Empezó hace 12 años con un espacio netamente educativo, trabajando solamente con lo que es la educación no formal de los niños, trabajar valores, el estar en compañía de otro y poder convivir. Nos dimos cuenta con el tiempo que trabajar solo esto con los niños era quedamos muy cortos. Venía al espacio dos o tres horas al día, pero después el resto del tiempo estaba en la calle, en la escuela o en la casa. Entonces dijimos, ¿de la calle cómo lo sacamos? Abriendo más tiempo nosotros el espacio, entonces de estar de las 16 a las 18, abrimos de las 15 a las 19. Empezamos a sumar actividades para que cuando el padre o la madre traiga al chico al espacio también se quede, entonces ahí sumamos el año pasado uno hogar de día día para acompañar familias o personas que tienen problemas con las adicciones. Sacamos el foco el chico, lo pusimos en la familia y empezamos a trabajar ahí,  esto de poder sentar a toda la familia en la mesa y compartir una merienda y darte cuenta que a lo mejor en la misma casa vivían 16 o 17 personas y que no compartían la comida, todos comían en distintos horarios y no generaban ese lugar de encuentro. Ahí entrás a acompañar un montón de cosas porque empezás a ver que los padres le empiezan a dar cariño a los chicos, besos y abrazos. Si los padres tienen problemas de consumo, no buscamos que dejen de consumir porque eso es una decisión de las personas, nosotros lo podemos acompañar y tratar de invitarlo a que deje, pero lo que tratamos de hacer es que cambie conductas, que si antes se drogaban a las tres de la tarde que bueno que ahora se droguen a la noche para que a las tres de la tarde estén bien, o si el otro día el chico tiene que ir a la escuela el padre se puede levantar para llevarlo o que vaya un acto. Trabajar desde la familia y con las cuestiones básicas de contención hace que avancemos mucho más rápido de lo que avanzábamos solo con los chicos.

Como institución, ¿sienten que llegan a ese objetivo?

La satisfacción de verle a la cara un padre que venga a la tarde y te cuente que lo llevó a su hijo a la escuela o fue por primera vez un acto y habló con la directora es inmensa, y después a los dos meses lo tenés que salir a buscar al mismo padre porque hace cuatro o cinco días que no vino al espacio y lo encontrás tirado en el fondo de un patio perdido por todo lo que consumió; entonces por ahí toda la alegría lo que uno festejó eso te tiro mil pasos para atrás. Pero al verlo desde este lado cristiano, de que somos un lugar de puertas abiertas y que todos nos equivocamos y que no te juzgamos por lo que haces, recibimos la vida como viene y así como viene la tratamos de acompañar. Las satisfacciones son más estas pequeñas cositas, que hoy vino, estuvo bien, nos dio un beso y un abrazo, a lo mejor nos dijo gracias y para nosotros eso es tocar el cielo con las manos. Trabajamos con personas y las personas no somos todas iguales, ante lo mismo no reaccionamos igual, muchas cosas que nosotros no sabemos cómo acompañar y empezamos a pedir ayuda, lo vemos al psicólogo del hospital para que nos dé una mano, sumamos una trabajadora social y buscamos a un abogado para que bueno muchos de los chicos que tienen tienen causas o tienen problemas de familia.

Como participante delegado de la región centro de Cáritas a nivel nacional tiene la posibilidad también de testear cuáles son las las realidades del país. ¿Cómo describiría usted y qué similitudes o diferencias entre regiones hay? ¿cómo es la pobreza que tenemos aquí en San Francisco, en la región o en la provincia de Córdoba?

En Córdoba tenemos podemos dividir en tres partes. Lo que es Cruz del Eje, Deán Funes, todo lo que es Ttraslasierras, con una pobreza muy cruda, con muy bajas posibilidades de generar recursos, más similar a lo que es La Rioja, Catamarca o el norte del país, que tienen necesidades carencias y pobrezas muy diferentes a las que existen en Córdoba. Córdoba por ser un conglomerado muy grande tenés una diversidad distinta, no tenés el mismo caso de pobreza en cuanto a la generación de recursos como podés tener en Cruz del Eje. Y otra diferente es la que tenemos en Río Cuarto, Villa María y San Francisco. En esas tres diócesis la realidad es bastante más parecida. Sí venimos notando un incremento en cuanto en nuestros mecanismos de respuesta que tenemos, no estamos detectando aún nuevas familias para acompañar sino que en esa familia antes acompañábamos a lo mejor a los dos hermanitos más chicos y ahora ya empezamos a acompañar a los cinco hermanos, al padre o la madre.

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