Jacqueline Gómez: “Presentar al Cordobazo como una huelga y un paro activo es un reduccionismo”

Yo Digo 29 de mayo de 2019
En Yo Digo, la historiadora local opinó que la revuelta obrero-estudiantil que sacudió al país adquirió mayor relevancia por haber acontecido en el marco de una dictadura. Asimismo se refirió al rol de los gremios.

Este miércoles se cumplieron 50 años del “Cordobazo”, una protesta obrero-estudiantil que sacudió al país. En Yo Digo, el programa de entrevistas que conduce Melina Barbero, la profesora de Historia y magíster en Partidos Políticos Jacqueline Gómez se refirió a la fecha y aseguró que fue más que una huelga y un paro activo.

¿El Cordobazo fue mucho más que una huelga?
Yo creo que eso es un reduccionismo histórico presentarlo de esa manera. En realidad sí fue un paro activo. La diferencia entre huelga y paro activo es que se asistía al trabajo y a las 10 de la mañana se cortaban las actividades y se iniciaba una movilización para una posterior concentración en el centro. A diferencia de lo que pasa porque ejemplo en el día de hoy que es un paro y donde directamente no se asiste al trabajo. Ahí se asistía y a las 10 de la mañana se cortaba toda actividad laboral. Yo digo que es un reduccionismo histórico presentarlo desde esa manera porque hay que entender lo que el Cordobazo fue dentro del contexto de una dictadura, de la dictadura de la Revolución Argentina. En este momento estaba a cargo el presidente Juan Carlos Onganía. Entonces hacer un paro activo con movilización hacia el centro de Córdoba en un contexto donde estaban prohibidas estas movilizaciones, adquiere muchísima mayor relevancia de lo que podría tener un paro o una huelga porque se está haciendo dentro de un contexto de una dictadura. Había reivindicaciones laborales que claramente esta dictadura quería terminar, el sábado inglés, la quita de las de las zonas, quitas zonales se llamaba, la derogación de las quitas zonales, el fin de los convenios colectivos de trabajo. Había necesidad de movilizarse por estas reivindicaciones que les pertenecían a los trabajadores, pero el Cordobazo iba más allá de eso, iba con una clara intención de ocupar las calles, de demostrar a la dictadura de que se podía subvertir el orden y que podía manifestarse el pueblo de Córdoba en contra de esa dictadura militar.

Muchos de los pedidos de reivindicaciones continúan en la actualidad, ¿por qué el Cordobazo trasciende?
Trasciende en tanto y en cuanto se gana la calle y tiene un tinte político mucho más claro. Además no era solamente una movilización que intentó desestabilizar, y que claramente lo hizo y lo logró, al gobierno de Juan Carlos Onganía. También hay que pensar qué pasaba en Córdoba políticamente y bueno de hecho la dictadura de la Revolución Argentina había colocado en Córdoba al patriarcado cordobés como se lo suele nombrar que claramente era un patriarcado. Córdoba era claramente anti peronista, de hecho de ahí sale la Revolución del 55, entonces también hay el Cordobazo está dirigido a esa Córdoba claramente represiva donde había un antecedente muy claro de esa represión, que es la muerte del estudiante Santiago Pampillón. Entonces también hay un contexto previo de mucha represión por parte de la Policía. Eso también derriba otro mito que tiene que ver con la espontaneidad, que el Cordobazo fue algo espontáneo. El Cordobazo fue claramente organizado y pensado. Es decir, organizado en tanto y en cuanto se organizan las diferentes columnas que van a partir, los puntos de encuentro y demás. Y pensado en términos de que se sabía que se iba a reprimir, que la represión iba a ser fuerte, porque había un antecedente de 48 horas antes de una concentración que habían tenido la CGT y que había sido fuertemente reprimida por la Policía. Entonces se sabía que en el Cordobazo iba a haber represión.

¿Cómo se vivió en San Francisco el Cordobazo?
He intentado investigar esa parte de los sindicatos, de la movilización y de las huelgas. La verdad que no he encontrado mucha información de cómo se vivió el Cordobazo. Sí el sector industrial de la ciudad de San Francisco durante los 60 y los 70 tiene dos ejes muy claros que eran la cuestión del “sábado inglés”. Para aquellos que por ahí no saben lo que era se trataba del pago de 48 horas semanales y se trabajaban 44 , es decir hasta la mitad del sábado. Después, en adelante, no se trabajaba más. Y la cuestión de las quitas zonales era que determinados sectores, determinadas provincias, tenían la posibilidad de reducir los sueldos, que se lograban determinados aumentos de sueldo a nivel nacional en el sector metalúrgico, pero había determinadas regiones que consideraban que por tener sueldos más altos, por más que a nivel nacional se lograra un aumento, ellos podrían no darlo. Y aquí dentro del sector de la industria de San Francisco se peleaba mucho por mantener ese beneficio. En cuanto al gobierno, aquí teníamos comisionados. El primer comisionado que tenemos es Antonio Lamberghini y que claramente adhiere a los objetivos de la Revolución Argentina. Hay una adhesión en cuanto, por ejemplo, al control de la moralidad y las buenas costumbres. De hecho se forma una comisión que se denominaba Comisión de Moralidad y Buenas Costumbres.

¿Qué diferencias y similitudes encuentra en el rol que tuvieron los gremios en aquella época al que tienen hoy?
Lo que se puede decir es que los gremios de los 60 y los 70 tenían una posición política mucho más definida. Esto no quiere decir que en la actualidad los gremios tampoco no la tengan a la posición política, pero claramente en Córdoba surge una línea de gremios que iban más allá de esta cuestión de la reivindicación salarial. Es decir, en la actualidad los gremios tienen un protagonismo que tiene que ver con esto del aumento de sueldo, de lograr los convenios colectivos de trabajo, que no se no se toque esa conquista. En la década del 60 y el 70, los gremios iban mucho más allá que solamente la reivindicación salarial. Se pensaba en un gremio mucho más participativo políticamente en donde las bases, de hecho se habla del clasismo de un sindicalista, y esto no tenía que ver con un clasismo de pensar en determinadas clases, sino que el clasismo apuntaba a que el verdadero rol lo tenían las bases y por lo tanto las decisiones salían de las bases y desde ahí se tomaban y se planteaba. El sindicalismo si tenía que tomar una fábrica y tomar de rehén a los dueños de la fábrica para lograr sus conquistas, se hacía. Desde ese lugar era como un sindicalismo mucho más combativo y no se agotaba su rol solamente en esto del salario o del aumento salarial. Iba muchísimo más allá. Hoy determinados gremios, no todos, por ahí reducen su participación en esto del sueldo, del aumento salarial y no en otras conquistas.

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