Jorge Borgognoni: “Hay un voto que responde más con la heladera que con la necesidad de pavimento"

Mano a Mano 15 de agosto de 2019
Pocos días después de las elecciones PASO, el consultor político local analizó en El Periódico TV el resultado y su impacto en el escenario político. “San Francisco responde más a una lógica liberal y no tanto de justicia”, consideró.

A una semana de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, el consultor político Jorge Borgognoni analizó los resultados que dieron el triunfo a la fórmula Fernández-Fernández por sobre Macri-Pichetto y describió el perfil del votante sanfrancisqueño, en donde los resultados se dieron a la inversa. Asimismo analizó su impacto y aventuró un posible resultado de cara a las generales octubre. También, opinó sobre el panorama político actual.

¿Qué lectura hacés de las elecciones?

A nivel nacional lo cierto es que había resultados esperados y resultados sorpresa. Desde la oposición había estudios preelectorales que marcaban cierta tendencia, aunque no con tanta holgura. Cambiemos tuvo una acción muy fuerte en Capital Federal, algún sector de Buenos Aires y la provincia de Córdoba. En el resto de las provincias hay un voto importante, sobre todo una cuestión de crisis socioeconómica que responde más con la heladera que con la necesidad de pavimento. A nivel provincial, el objetivo era retener dos bancas de diputados provinciales para el bloque de Hacemos por Córdoba. “Vamos por la boleta corta” fue la propuesta y los guarismos están muy cerca del objetivo político planteado. A nivel local, el sanfrancisqueño es un amplio consumista de noticias nacionales. Los intereses giran en torno a acumular, sostener, tener mucho, tener valores que respondan más a una lógica liberal, a una lógica de conservar y no tanto de justicia o de distribución a partir desde el Estado.

¿Predominó alguna conducta respecto al voto?

Encontrar un monofactor que pueda llegar a explicar cierta preponderancia es un error, una falacia importante. Lo cierto es que tenemos dos componentes: uno emocional y uno racional. En algún momento sopesa más uno por encima del otro, depende mucho de las edades y depende mucho de la historicidad de cada elector. En términos personales, en términos familiares o grupos que se rodea habitualmente, es más una lógica de metro cuadrado, de ciudad, de provincia, o lo que fuere. A partir de ello, en el sanfrancisqueño medio pesó más el racional que el emocional. Y en lo emocional pone más una preponderancia en un factor de la libertad por encima de la justicia.

¿Qué puede pasar en octubre?

Van a estar muy presentes las estrategias. Desde el oficialismo inicialmente van a tratar de encarar una campaña del terror, amenazar a la clase media de que después de este tirón de orejas que le han pegado al Gobierno nacional vienen las consecuencias. Van a encender las alarmas del dólar, de que todo ese mínimo ahorro que pudiste lograr ya se te devaluó, todo esto es consecuencia de lo que vos hiciste. Una segunda parte va a ser “ahora vamos a tener que intervenir”, podemos trabajar en Ganancias, impuestos, te vamos a liberar de determinadas cuotas, flexibilizaciones laborales discutidas de otra manera. Un paquete casi macroeconómico que va muy direccionado a ese que no me votó. Por otro lado van a tratar de seducir y ampliar una base electoral para poder buscar una chance de segundaballotage. Del otro lado si mantienen una mesura, sobre todo discursiva porque si algo tiene el kirchnerismo es una propuesta muy combativa, y no denotan ningún tipo de soberbia, ningún tipo de venganza, en octubre, en primera vuelta, se podría estar resolviendo la elección presidencial. En términos provinciales creo que reforzando la militancia desde Schiaretti le va a permitir sostener este 15 por ciento y tratar de buscar un 18 o 20 para lograr el objetivo en su máxima plenitud.

 ¿Las PASO siguen teniendo sentido?

 No creo que sea bueno eliminarlas, lo que está bueno es que las usemos si están. Si a esas internas históricas que siempre tuvimos las podemos resolver con la participación de todos en forma obligatoria, con una propuesta seductora, ahí estamos de acuerdo. En el poder legislativo está teniendo sus resultados, porque sin PASO, por ejemplo, la Izquierda nunca hubiera tenido a nadie, esto le ha permitido ocupar bancas. Si hay contienda interna vale, pero si no, no tiene sentido.

 ¿Las encuestas tienen vigencia hoy?

 Las encuestas te permiten tener un mapa del momento de cómo está percibida la política. Lo primero que hay que hacer es ver qué humor social hay sobre la discusión. El tema de indecisos es un poco perverso porque no todos están tan indecisos como dicen estarlo. De hecho hay estudios, se hacen repreguntas y después una concatenación de determinados modelos predictivos que uno va utilizando y encuentra que eso queda muy reducido.

¿Qué lectura hacés del panorama político?

Hay un discurso que ha atravesado todas las clases sociales y que llama la atención, sobre cuánto conocen o desconocen de determinados temas y cuánto puede afectar a uno en lo personal. Cuánto le puede interesar a alguien que Alpargatas suba o baje, o que el dólar aumente o disminuya, en cuánto le puede afectar a alguien que no tenga crédito UVA o un crédito personal. Lo pregunto adrede. Fue una especie de bomba de humo desde el oficialismo. En el caso de que esto no continúe, se aparece el fantasma de los 12 años para atrás, la corrupción, esto y lo otro. Del otro lado dicen no, esto es producto del vaciamiento, de la traslación del dinero hacia afuera, son como dos modelos antagónicos pero que responden a la misma cuestión programática. En realidad no están diciendo nada nuevo y el ciudadano queda un poco inconcluso sobre determinadas cuestiones. Si mañana el dólar vale 30 pesos tampoco le va a cambiar la vida. Hace tres años el dólar valía 30 pesos y nadie se acuerda, hace 10 años valía 14 y tampoco nadie se acuerda. Hace 29 era 1 a 1 y ha quedado eso como una cuestión, pero tampoco se acuerdan que ganaban 400 pesos mensuales. Uno de alguna forma va naturalizando el devenir cotidiano, aprende en el fondo a convivir con eso, lo raro seria tener tanta estabilidad, por ahí eso es lo que nos asusta a los argentinos. Es el deseo, pero nos preocupa, porque no sabemos cómo administrarnos.

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