El avión que llevó a Alfonsín, pasó por el subfluvial y hoy comparte fotos junto a quinceañeras

El Periódico 20 de enero de 2020
Se trata del Guaraní II, que está ubicado desde el año 2003 en el portal de ingreso a Aero Club. Pese a su importancia y simbolismo, no fue nunca declarado patrimonio de la ciudad.

Imponente sobre un pedestal. Como si estuviese despegando como tantas veces lo hizo. Así se encuentra el avión “Guaraní II” ubicado en el portal de ingreso al Aero Club, como señalando “la entrada es por acá”.

Para la institución es una reliquia y todo un símbolo y la importancia no solo radica en su historia sino además en todo lo que significó conseguirlo y traerlo a San Francisco.

Este tipo de nave (se hicieron 32) fue la primera construida en la Argentina en cruzar el océano Atlántico. Tiene 19,6 metros de envergadura, 15 de largo y su cola mide casi seis metros.

José Román, tres veces presidente de la institución y quien fuera uno de los encargados de la llegada del Guaraní, recuerda como si fuese ayer los detalles del arribo. Esa vez a la nave no le tocó volar, sino que para llegar debió pasar debajo del Río Paraná, por el túnel subfluvial, lo que fue una odisea. “Lo trajimos para el aniversario 70 del club, en 2002. Yo participé de la movida y la tramitación porque fue el año que llevamos los aviones a la Plaza Cívica para hacer una exposición estática”, contó a El Periódico.

La organización de semejante evento, que consistía en mover los aviones desde el Aero Club al Centro Cívico, demandó al menos un año. “Yo dentro de eso venía con la idea de conseguir un avión para poner en el ingreso porque no había nada. Se concatenaron varias situaciones con una cuota de suerte para tenerlo”, rememoró.

Esta cuestión de azar a la que se refiere fue haber conocido casi de manera causal a Norberto Marchetto, que llegó en esos momentos al predio en busca de algunos datos.

“Nos hicimos amigos. En una oportunidad lo atiendo, le muestro el club y fotografías. Esta persona hizo el curso privado de piloto y tenía un grado de parentesco con quien en ese momento era el jefe máximo de la fuerza aérea y nos ayudó. Fuimos a Buenos Aires a hacer el trámite y salió la autorización para poner la aeronave en el ingreso”.