"En el Conservatorio enseñamos con métodos modernos, ya no es esa forma rígida"

Mano a Mano 14 de octubre de 2019
En una entrevista con El Periódico TV, María Teresa Frusso, directora del Conservatorio de Música Arturo Berutti, explicó cómo ha cambiado la forma de enseñar en los últimos años. Ahora, cualquier persona en cualquier época del año puede inscribirse y la formación es más moderna.
La charla en Mano a Mano, el programa que conduce Gabriel Pecile.

Más de 50 años de trayectoria tiene el Conservatorio de Música Arturo Berutti en San Francisco, con una gran influencia artística no solo en la ciudad sino también en toda la región. La vieja creencia de que el Conservatorio es solo para aquellos que tienen un alto conocimiento en música y capacidad para un determinado instrumento queda cada día más olvidada, ya que los cambios en su formación permite que cualquier persona y en cualquier época del año pueda inscribirse e iniciar o perfeccionar sus conocimientos.

Esta semana, en Mano a Mano dialogamos con María Teresa Frusso, directora de esta institución educativa, quien explicó las modificaciones que se han hecho en los últimos años en la manera de enseñar y cómo se trabaja en la actualidad en esta entidad que reúne a unos 700 alumnos, la mayoría de ellos niños, que día a día desarrollan sus experiencias en el terreno de la música.

En la actualidad, el Conservatorio ofrece una gran cantidad de propuestas de formación a personas de todas las edades y eso hace que tenga una intensa actividad. 

El Conservatorio una institución que tiene su presencia desde años en San Francisco vinculado al arte, a la música específicamente, y por ahí no hay tanta visibilidad acerca de lo que pasa puertas adentro. 

El Conservatorio tiene todo un nombre y un prestigio porque el año pasado celebramos los 50 años, pero desde los últimos 10 o 15 años ha sido motivo de profundas transformaciones. Estamos en un momento en que puertas adentro se cambió completamente el paradigma de la enseñanza y del aprendizaje. Podemos recuperar ciertos valores con músicas más contemporáneas. Esta visión de que lo bueno estaba solamente en un determinado tipo de música con una determinada forma de hacerla ha sido puesta en cuestionamiento. Todavía no hemos terminado el debate porque también contamos con una institución donde los docentes hemos sido formados con otros paradigmas. Todavía la gente relaciona al conservatorio solamente para música clásica, que hay que estudiar un instrumento de forma muy seria y que hay que ser muy talentoso. Y no, lo que básicamente nos gusta es la música, que es comunicarnos o entender otro lenguaje. En el Conservatorio enseñamos ese lenguaje musical con métodos modernos, ya no es para nada esa forma rígida. Ahora es una adecuación en base a leer y escribir lo que el estudiante propone como música y nosotros enseñamos a decodificar.

Históricamente circuló esa idea de que el Conservatorio estaba ceñido a determinada concepción musical e incluso ir a estudiar era una alta dedicación de horas y de años, ¿ya no es así?

No. Vos elegís tu destino. Es como cualquier deporte, si querés ser un excelente futbolista seguramente ensayarás mucho y vas a tener una dedicación y ganas de practicar mucho. Y hay otros que quieren ir a jugar a la pelota, nada más. En el conservatorio pasa eso.

¿Cuáles son esas trayectorias que hoy ofrece el Conservatorio?

El Conservatorio ofrece trayectorias musicales que pasen por una experiencia agradable de aprender a hacer música. Desde los 3 años, con un método muy interesante que el método Suzuki, donde los chicos por oído y por imitación van tocando violín. Después tenemos un espacio que se llama pequeños instrumentistas, para los niños de jardín de 4, 5 o 6 años.Tenemos un ciclo infantil que va paralelo a la escuela primaria, con 4 años, y después tenemos una formación básica de 3 años. Y un profesorado, para el cual tenés que ingresar con la secundaria solamente, sin ningún otro conocimiento. Y si querés, al cabo de los cuatro años, podés llevarte un título de validez nacional para dar clases de música. En el interín te vamos dando todos los espacios que ofrecemos y vos elegís. Tenemos el lenguaje musical, tenemos ensamble, que es para formar una banda. Tenemos aulas equipadas con todos los instrumentos, con toda la amplificación para que también te sepas grabar y ecualizar tus sonidos. Y después tenemos los instrumentos, que elegís el que quieras: piano, guitarra, violín, saxo, flauta, clarinete, canto, percusión, oboe y violonchelo.

En este nuevo paradigma se empieza a trabajar sobre los saberes y las expectativas del propio alumno, cosas que antes quizás no era así. 

Antes el centro era el contenido, lo que había que aprender. Entonces el docente y el alumno tenían que abocarse a eso, no había margen para creatividad. Lo digo con todo respeto, pero la creatividad se ceñía a interpretar lo que estaba escrito, y había un protocolo de hacerlo. Si tu vocación se identificaba con ese protocolo, podías terminar la carrera. Y en el interín probablemente quedaron sin completar esa experiencia muchas personas. El paradigma era ser un pianista de concierto o un violinista de concierto, y quienes no teníamos ese nivel hemos tenido que readaptarnos. Ahora estamos, como la mayor parte de la educación, deconstruyendo. No es fácil porque cuando hay un paradigma tan fuerte la deconstrucción lleva mucho de tiempos personales. En una institución que empieza a las 8 de la mañana y termina a las 9 de la noche, tiene 700 alumnos desde los 3 años hasta los 75, porque tenemos talleres para adultos, y 50 docentes de todas las especialidades. En nuestro establecimiento no hay violencia, no tenemos una pared pintada, no tenemos un banco escrito. Como no es obligatorio, va el que quiere, entonces hay una magia muy especial. 

Ustedes deben ver desde los chiquitos que van qué le aporta al niño la música, el acercamiento al arte, y esa convivencia entre las horas de conservatorio y la escuela.

Claro, porque quienes van al Conservatorio casi tienen una escolaridad paralela, pero libre. Esta nueva organización también permiten que cualquier persona en cualquier época del año se pueda matricular. Eso también acerca y es tarea del docente recibirlo y adecuarse para que alcance sus objetivos en el tiempo que plantea el estudiante. Como todo cambio lleva sus tiempos, y también ensayo y error, porque hemos avanzado muchísimo y en otras en otras situaciones hemos tenido que recalcular, para que lo más importante no deje nunca de vislumbrarse que es acompañar la trayectoria del estudiante y tener un estudiante que se sienta motivado e impulsado en su creatividad, que transite el tiempo que él determine de la manera más formativa y más amable posible. 

Hace tres años que vienen trabajando en este nuevo paradigma. ¿Han notado en la matrícula más afluencia?

Sí, 700 estudiantes nos posiciona como los grandes colegios de la ciudad en algo que es absolutamente optativo, y que no solamente involucra a los estudiantes sino muchas veces a la familia, porque la mayor parte son niños. Tenemos 100 alumnos aproximadamente en el profesorado, el resto son niños, adolescentes o adultos que que por ahí se jubilan y dicen "yo siempre soñé tocar el piano". Es una institución pública y gratuita, se maneja con un mínimo aporte de cooperadora. Un alumno que de repente quiere estudiar violonchelo y no sabe si le gusta, tiene el instrumento para que no solamente tenga su clase sino que puede ir a practicar. Son instrumentos costosos, así que eso también lo brindamos en el conservatorio. Muchas veces nos asombra cuando tenemos las galas, que se nos llena el SUM. 

Y este impacto en la matrícula, ¿está preparada la institución para recibirlos? No solo en instrumentos o recursos económicos, sino fundamentalmente las cuestiones edilicias.

Tenemos una escuela que compartimos con Bellas Artes en un lugar excepcional, porque estamos rodeado de verde en pleno Polo Educativo. Cuando se construyó esta escuela, que no llega a tener 10 años, se nos preguntó a los docentes como la deseábamos. Y hemos planteado las aulas individuales para las clases de instrumentos, tenemos aulas con piso de parquet y revestimiento acústico, tenemos un SUM que lo estamos transformando en un auditorio. Tenemos calefacción en invierno y aire acondicionado en todas las aulas para el verano. Estamos conformes, por supuesto siempre soñamos más y hacia allá vamos a pesar de las épocas y de los contextos. Las familias que acompañan, los estudiantes, son maravillosas, así que acompañan y comprenden muchísimo.

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