"Culi" Taborda: "Tomamos cosas de afuera como si fueran la salvación"

Mano a Mano 21 de octubre de 2019
Uno de los referentes de la música folclórica en San Francisco y la región consideró que no prestamos atención a los grandes talentos argentinos. Además, cuestionó que las peñas se hayan convertido únicamente en eventos solidarios que apoyan los artistas, lo que perjudica que puedan vivir de la música.
Mano a Mano - "Culi" Taborda.

Considerado como uno de los referentes de la música folclórica en San Francisco y la región, número fijo en innumerables eventos solidarios y con una larga trayectoria por escenarios de todo el país, Rubén "Culi" Taborda consideró que en tiempos de crisis el folclore tiene mucho para decir: "Es una buena manera de tratar de entender las cosas, de tener empatía por el otro". A la vez, opinó que en Argentina tenemos la tendencia "a tomar cosas de afuera como si fueran la salvación", en desmedro de grandes artistas nacionales como Astor Piazzolla o Mercedes Sosa.

Invitado al programa Mano a Mano, que conduce Gabriel Pecile en El Periódico TV, Taborda también puso en discusión que la movida folclórica en San Francisco se limite a peñas con fines solidarios para recaudar fondos. Si bien explicó que no va a dejar de participar en ellas, planteó que si no hay un equilibrio también perjudica la economía de los artistas. "Todos estamos para darnos una mano, sucede que también se confunde mucho que el escenario de la peña es un hecho artístico. Y esa cuestión de todos los fines de semana siempre peña solidaria no solamente influye de una manera negativa en la cuestión económica del artista, sino que va erosionando muchas cosas. Para mí tendría que ser un equilibrio más y la cuestión solidaria tiene que estar apoyada por otras cosas también, no solamente siempre por el artista", fundamentó. 

¿Cómo te acercaste a la música? Imagino que desde niño.

Sí, yo me acerco a la música primero desde la danza. Nací en Devoto y en la escuela primaria a los siete años empiezo a bailar folclore. Y desde que tengo noción que me interesó, además de la cuestión corporal, la cuestión audioperceptiva. Siempre me llamó mucho la atención las grabaciones viejas, cuando era niño eran todos discos de los hermanos Ábalos, o de los Abrodos o de Marta Vidal, como orquestas que recopilaban danzas de las distintas regiones. Siempre me interesó investigar un poco más porque porque las orquestas sonaban todas las danzas de la misma forma. Entonces ahí me empiezo a acercar a tocar la guitarra. Siempre fui muy curioso y entonces entré en la búsqueda de la música del sur o del norte, quería buscar una diferencia.

La búsqueda de matices propios de cada región.

Exactamente, el regionalismo. Ahí entré a descubrir que tenía una cierta ductilidad para escuchar y reproducir. Y me animé a cantar, pero pasó mucho tiempo hasta que me dedicara realmente. Creo que en el 83, a los 11 años, tuve una especie de trío de esos que tenés en las escuelas con dos amigos. Fue un Día de la Tradición del 83, que fue mi primera actuación. Había una cuestión con el rock nacional muy fuerte, porque yo tengo la opinión que a los jóvenes al folclore los acerca el rock, en realidad. El folclore en los grupos tradicionalistas no veían de buena manera que los pibes cantarán de jean o remeras. De eso sufrió mucho gente importante como Jacinto Piedra, que recién cuando fallece se le reconoce. Fue un exponente santiagueño muy importante, muy regionalista, pero como no cantaba vestido de gaucho no era muy bien visto. Entonces los rockeros nos acercan al folclore. Todavía hoy gente como Divididos, por ejemplo, rescata cosas de Ricardo Vilca que ni siquiera los folcloristas tenían incorporado.

Tenés una trayectoria importantísima, un reconocimiento. Sin embargo muchas veces el folclore no tiene todo el reconocimiento que se merece. ¿Se puede vivir del folclore? ¿un músico local o regional puede llegar a vivir de la música?

Es muy difícil, yo considero que hay etapas en la que uno puede vivir de la música folclórica. Después a medida que se te van agregando responsabilidades, se complica a cada vez más. En San Francisco pasa algo que no pasa en ningún lugar del interior, la movida folclórica que hay acá es impresionante. De todas maneras falta la otra cuestión, que también es un problema de los mismos artistas, de sentarnos y darle una estructura que sostenga el valor real del hecho artístico. ¿Qué sucede? En los últimos tiempos con las peñas se convirtió casi en su totalidad en un evento solidario, debido a la crisis que sufrimos. Todos estamos para darnos una mano, sucede que también se confunde mucho que el escenario de la peña es un hecho artístico. Y esa cuestión de todos los fines de semana siempre peña solidaria no solamente influye de una manera negativa en la cuestión económica del artista, sino que va erosionando muchas cosas. Por ejemplo, como vamos todos a colaborar, no siempre se toca con el sonido que corresponde. Y uno prepara cosas que después se pierden. Para mí tendría que ser un equilibrio más y la cuestión solidaria tiene que estar apoyada por otras cosas también, no solamente siempre por el artista. En los últimos años se cambió la venta de pollos por la peña, y nosotros sufrimos una cuestión que tiene que ver con los tiempos que le dedicamos a esto. Es un problema no solamente de la gente sino del artista. Está bueno que a la gente le brindemos lo mejor, no porque vamos a colaborar vayamos así... Es muy engorroso decirlo y no quiero que se tome como que no estamos a favor, al contrario, si ven en todas las movidas estamos.

Particularmente vos les has puesto el cuerpo.

Claro, y lo voy a seguir haciendo, porque uno es realista, sufre y pasa por lo mismo de lo que sucede.

En ese sentido, ¿qué creés que tiene para decirnos el folclore hoy? Y particularmente tu mirada, que siempre fue una búsqueda de poder decir cosas más allá de la música.

En tiempos de crisis creo que la música popular en su totalidad es una buena manera de tratar de entender las cosas, de tener empatía por el otro. Hoy se pone como necesidad solamente un punto de la cuestión artística, que es el divertirse. Y no siempre pasa por ahí, no es el único ingrediente. Si uno va a los referentes la música popular argentina tiene que ver con un desahogo total, como el tango y como el rock. Y creo que el folclore tiene para decirnos en estos tiempos que revisemos la memoria. Estamos como tendientes a repetir cosas que nos afectan. Busquen lo que tengan, desde Guaraní a Bruno Arias, Carnota, y sobre todo busquen los libros de Atahualpa y vamos a tratar de discutir. No hace falta que tengamos las mismas ideas en cuanto e ideologías, a cuestiones políticas, sino a cómo nos vemos como pueblo. En el mundo estamos vistos con estandartes como Mercedes Sosa y los únicos que no le prestamos mucha atención somos los argentinos. Piazzolla llevó la música ciudadana, las letras son de Horacio Ferrer, y si uno se pone a investigar tiene una rebelión importante. Se estudia en las mejores universidades de música del mundo y nosotros tenemos esa tendencia a tomar cosas de afuera como si fueran la salvación. Ni hablar de las cosas de los pueblos originarios. 

Finalmente, dijiste que te gusta escuchar música, que aprendiste escuchando. ¿Te hacés tiempo todavía? ¿qué cosas escuchás?

Sí, me hago el tiempo. Tengo que encontrar un momento al día, hasta necesito antes de dormirme y escucho a la manera de antes. Hoy tenemos en el celular la posibilidad de escuchar todo, pero también todo lo hacemos a la pasada, como con las redes sociales. Y no nos detenemos, yo trato de tener un equilibrio con esa cuestión. Escucho como aprendizaje. Si volviera a nacer trataría de estudiar más, lo que pasa que yo le dediqué el tiempo de la infancia y la adolescencia más a la cuestión de la danza, y después me choqué con la realidad de que podía tocar y cantar. Me gusta escribir y por ahí no no tengo las herramientas, creo que mi complemento es Denis, por ejemplo, que se dedica a estudiar entonces entiende un montón de cosas que yo no sé explicar, entonces tenemos una dinámica juntos. Escucho música necesariamente para seguir aprendiendo, escuchó mucho de las cosas que yo hago a pesar de que no siempre estoy conforme pero es mi única herramienta para seguir aprendiendo.

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